Viernes, Mayo 18th, 2007...11:32 pm

Francisco Salzillo en el "Speculum Artis"

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En 1943 se escribía esta biografía en la coleccion de libros encuadernados a modo de enciclopedia de Arte, conocida como el “Speculum Artis”

“Francisco Salzillo
(1707-1783) señala el fin de la gran escultura policroma española. Desde el Renacimiento, el arte, protegido por la Corte y la nobleza, se había desarrollado en un ambiente estimulante para la eclosión de los grandes genios que, con acento personalísimo, marcaron el camino ascensional de la escultura española hasta fines del siglo XVII. La Iglesia, ahora, deja también de participar a este florecimiento, y el arte escultórico, al servicio .exclusivo del pueblo, entra en su decadencia, industrializado en la obra de imágenes de devoción popular, del tipo destinado a ser vestidas, ya sea para altares, ya para los típicos pasos procesionales, o se expansiona en las figurilla s de barro policromado para belenes, representando de manera pintoresca y sin relación con la exactitud histórica, los personajes del Nacimiento a gusto de la fantasía y sensibilidad de los fieles..

Durante el siglo’ XVIII, algunas obras producidas dan fe aún de la fuerte tradición que ha existido en las escuelas del país, pero su mismo aislamiento en medio de la vulgaridad y del escaso valor artístico de la imaginería corriente, confirma este descenso general del sentimiento estético en los escultores y en el público.

El barroquismo, con el gusto por el detalle accesorio y pintoresco, corrompe en el escultor el sentido hondamente realista heredado de los maestros anteriores. La influencia de Italia imprime movilidad a las figuras; las tendencias frívolas francesas traen un efectismo-aparatoso, ornamental. Estos aportes alejan a los escultores de la unción, del sentimiento emotivo que fue una de las. destacadas cualidades de la estatuaria. tradicional, y con ello, pierden. también técnicamente el sentido de la armonía del conjunto.

Fig.; 22. Francisco Salzillo. El Prendimiento, - Iglesia de Jesús, Murcia.


Nicolás SalzilIo, escultor italiano de Capua, fue a establecerse, joven aún, en Murcia, donde se casó. Uno de sus varios hijos, educado en la profesión del padre, fue Francisco Salzillo. Este aprendió los rudimentos del arte con Manuel Sánchez, presbítero y pintor; Luego pasó a trabajar en el taller familiar, en el cual terminó, apenas contaba los veinte años, una estatua empezada por su padre, la Santo Inés para la iglesia de Santo Domingo, que fue el comienzo de su reputación. Pasó a Madrid, para trabajar en el palacio real en varias efigies de-, monarcas españoles. Le acompañaron sus hermanos Inés, que modelaba en barro; José, que entallaba la madera, y Patricio pintor. Al terminar la ejecución de este encargo, regresaron a Murcia, donde por breve tiempo tuvieron abierta una escuela para la enseñanza de las Bellas Artes.

Salzillo fue el intérprete genial de la devoción popular, en este momento en que el arte que gustaba a la multitud, carecía de verdadero valor. El supo satisfacer al espíritu humilde con imágenes que inspiraron la más ferviente piedad a’ las gentes, sin traicionar a su propia conciencia de artista. Y con ser Salzillo el más ingenuamente popular de los escultores españoles, y el que-mejor encarna este sentido trágico, a la vez que reposado, que es viva, expresión de la, estatuaria tradicional, con su obra representa el reflejo más puro del barroquismo a la italiana entre nosotros. Este italianismo,- heredado de su padre, con una gracia y corrección en el modelado que le colocan por encima de los escultores coetáneos, cedieron a las cualidades de suavidad y de expresión sensible de la escuela tradicional, hasta derivar en alguna de sus obras en cierto amaneramiento. A diferencia de los andaluces del siglo XVII, él anima sus tallas de- una defectuosa policromía, por razón de que no practicó la pintura como complemento de su arte. Estudió atentamente del natural, separándose en ello de todo convencionalismo académico. La ermita de Jesús, la catedral y el Museo de Murcia, conservan la más valiosa colección de obras de Salzillo. Son famosos. sus pasos de Semana Santa; uno de los mejores, por la composición, es el Beso de Judas o el Prendimiento- (Fig. 22). El de la Oración. en el Huerto (1754), presenta el hermoso grupo de Cristo con el ángel y está considerado el mejor de los pasos españoles (figura 23). Deben señalarse, además, el del Camino de la Cruz, la: Flagelación (1777) y la Caída de Jesús (1752). Una de las mejores obras de la imagine ría española, es el San Jerónimo para el monasterio de la Ñora, el Escorial murciano. Su obra fue muy copiosa, destinada principalmente a los templos de la región. Deben señalarse: la Dolorosa, imagen de vestir; cuyo rostro expresa el dolor sin alterar, su graciosa belleza, la Verónica y San Juan, talladas en 1756, para la citada ermita de Jesús, el relieve de la Virgen con Jesús -y San Juan Niños, en la catedral; Santo Tomás de Aquino, San Vicente, Santa: Catalina, San Francisco y Santo Domingo, en la parroquia titular de este Santo.

Sus dotes de observación y de naturalismo pintoresco se derramaron, con alegre fantasía, en la infinidad de figuras que modeló en barro para, nacimientos. Debe citarse del magnífico Belén que le fue encargado por don Jesualdo Riquelme (actualmente conservado en el Museo murciano de Bellas Artes), compuesto de 84 figurillas humanas y 372 de animales

FiG. 23, - Francisco Salzillo. La Oración en el huerto.
Iglesia de Jesús, Murcia.”

Tomado del original


SPECULUM ARTIS
Editorial Amaltea
Barcelona 1943
Director J. F. Ráfols
“EL ARTE EN ESPAÑA DURANTE LOS BORBONES”
José Selva
Páginas 87-89


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